¿Aceptaría que su jefe le implante un microchip para controlarle?

El último caso es el de una compañía de Wisconsin (EEUU), en la que 50 empleados han accedido a que se les implante un chip. Curiosidades aparte, este tipo de prácticas plantea un debate ético y jurídico acerca de los límites de control por parte de la empresa y hasta dónde puede entrar una organización en nuestra esfera privada o vigilar nuestra productividad, capacidades y salud. Leer
Source: Ministerio De Economia y Hacienda